EL DESCENDIMIENTO. VAN DER WEYDEN (1436)

WEYDEN, ROGIER VAN DER. Museo del prado

 

I. COMENTARIO ARTÍSTICO

Tabla central del Tríptico del Descendimiento. Óleo sobre tabla.
Este tema es propio de la iconografía del siglo XV, ejemplo de la humanidad de la muerte de Cristo y la caridad cristiana entre las Marías, Nicodemo y José de Arimatéa.

En el conjunto podemos distinguir varios grupos:

  • Dos composiciones piramidales de tres figuras a los lados: en el izquierdo, San Juan y las Marías; en el derecho, Nicodemo y otras dos figuras.
  • El eje central, integrado por la cruz, el Ángel y José de Arimatea.

Los tres grupos citados se unen mediante la disposición inclinada del cuerpo de Cristo y de la Virgen en idéntica actitud.

El fondo dorado constituye el contrapunto lumínico de toda la obra y permite resaltar la riqueza y armonía de los tonos, perfectamente equilibrados.
Los verdes y azules del grupo izquierdo se contraponen al cálido rojo del atuendo de San Juan, en primer plano. El manto marrón y dorado de Nicodemo se equilibra con el verde grisáceo de la María inclinada hacia el centro de la composición. En el eje central, destacan, sobre el fondo dorado, el negro de José de Arimatea y la palidez del cuerpo muerto.

El fondo es plano y, por tanto, los ejes de perspectiva están creados por las figuras de acuerdo con las siguientes elementos:

  • Las miradas cerradas, que aislan al espectador de la escena pintada y que convergen en los cuerpos de Cristo y de María.
  • Los contrappostos: las dos figuras de pie en cada grupo lateral se equilibran con la inclinación San Juan y de Santa María Magdalena, identificada con el frasco de perfumes en el fondo de la escena. La inclinación de las figuras de Cristo y de la Virgen, que sirven no sólo para unir los grupos laterales sino también para transmitir un contenido religioso: la Virgen sufrió pasión y martirio al tiempo que su hijo.

Se identifica la figura de María Magdalena por el frasco de perfumes.
Al lado de la Virgen observamos una calavera. Se trata de una leyenda de los Evangelios Apócrifos. Al morir Adán, le entregó a su hijo Set unas semillas para que las plantara sobre su sepultura. De estas semillas nació un árbol que sirvió de cruz a Cristo, y su muerte sirvió a la humanidad para redimirse del primer pecado cometido por Adán.

La ausencia de todo paisaje sirve para con-centrar el interés en las figuras, en sus gestos y actitudes. Además, el artista ha tratado de pintar la escena como si hubiera tenido lugar en su presencia, como reflejo del atuendo de los personajes y sus numerosos anacronismos.

 

II. CLASIFICACIÓN

Descendimiento. Roger Van der Weyden. Primitivos flamencos. S. XV. Museo del Prado.

Las obras de Van der Weyden son menos simbólicas que las de sus contemporáneos aunque más dramáticas, gozó de gran fama y su obra fue muy apreciada.
Su obra en comparación con la de V. Eyckes más aristocratica, con unos efectos de luminosidad fuertísimos, mucho más dramática, sus composiciones son sencillas y con un gran detallismo descriptivo, y su clientela fue especialmente la de los gremios.

"El descendimiento de la Cruz" es inusitado en la pintura flamenca, porque todo el peso de la expresión y de la composición se ha hecho recaer únicamente en las figuras.

Detalle de Maria de Cleofás

 

III. RELACIONES ESTILÍSTICAS CON OTROS MONUMENTOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS

Esta obra coincide con el apogeo del estilo gótico flamígero y los inicios del Quattrocento italiano.
odemos inscribirla en la primera generación de la pintura flamenca. (primer tercio del siglo XV).

Serán estos autores los que definan técnicamente la pintura al óleo en el resto de Europa.

El estilo de van der Weyden pasará a la segunda generación de pintores flamencos, ente ellos a la  de El Bosco, para cerrar de forma brillante el desarrollo pictórico del siglo XV. También se deja sentir en Italia, en la obra de Botticelli, La Piedad.

Detalle: Cristo bajado de la cruz.

 

IV. ANÁLISIS DEL ENTORNO SOCIO-CULTURAL

Durante el siglo XV se darán unas circunstancias favorables que colaborarán en la creación de una importante escuela de pintura en esta zona de Europa. En esta época las ciudades más destacadas de este territorio eran Gante, Brujas e Ypres, pues todas ellas formaban nudos de enlace entre las redes comerciales que unían el norte europeo con el resto del Occidente conocido. Esta región conformaba el denominado ducado de Borgoña, cuyos gobernantes, los duques, habían sido mecenas del arte gótico. Poseía una alta densidad de población, de las más altas de Europa, con una concentración urbana también superior a la media europea, donde eran varias las ciudades destacadas, ricas, con comerciantes importantes y numerosos artesanos.

Robert Campin, Humberto van Eyck y Jan van Eyck, fueron, seguramente, los que revolucionaron la pintura, perfeccionando el uso del óleo con importantes consecuencias sobre el resultado final, usando colores de gran calidad, obteniendo extraordinarios efectos con las veladuras, etc.

En el cambio del siglo XV al XVI los artistas ya comenzaban a percibir los ecos del Renacimiento italiano. En 1477 el ducado, estimado por su relevancia económica, pasó a la corona austriaca de Habsburgo,. Los Habsburgo tenían una rama española desde la época de Carlos I, la dinastía de los Austrias, lo que determinó que el arte español del Renacimiento y el Barroco estuviera íntimamente relacionado con las formas flamencas.

Dealle. El Descendimiento