La escultura romana: el retrato y los monumentos conmemorativos.

 
 

En escultura conviven influencias helenísticas y etruscas a partes iguales.
De influencia helenística son las numerosas esculturas de tema mitológico de los siglo II y I a.C. cuando fue conquistada Grecia.

Las innumerables Venus, Dianas, Júpiter, Marte, etc, que no son sino copias que los romanos hacían en serie sobre las originales griegas de época clásica y helenística.
Muchos de estos originales se perdieron y hoy conocemos la escultura griega clásica a través de las copias romanas. 

 

El retrato

Adriano, Archaeological Museum, Athens

Busto del emperador Caracalla procedente de las termas. Museo arqueológico de Napoles.

 

Es capítulo aparte ya que los romanos lo cultivaron con especial esmero (cultura más individualista). A diferencia del griego, el romano es un retrato realista, que resalta los rasgos individuales, sin omitir los defectos. Parte del retrato helenístico pero lo supera ampliamente. También influye el retrato realista etrusco pero, sobre todo, en él se plasma el sentido objetivo, realista y positivista del romano. El retrato siempre iba policromado aunque quedan pocos restos de color.


El origen de este afán por el retrato quizá esté en las Imagines Maiorum, máscaras de cera que solían hacerse a los difuntos para guardarse en el larario como recuerdo y veneración a los antepasados. Era el positivo de un negativo real con lo que el parecido era absoluto.

 

En la época republicana el interés se centra en la cabeza y sólo se retrata de cuello para arriba. Luego el retrato se irá ampliando. Son retratos de gran realismo, reproduciendo arrugas y expresiones severas.

La primera obra en el tiempo es el retrato de Lucius Junius Brutus fechada en el siglo IV a.C. y se duda sobre si su autor es romano o etrusco (es difícil porque entonces no hay división artística entre roma y el resto de las ciudades etruscas). La técnica de fundición es etrusca pero el personaje es sin dudad romano, se trata del Libertador que en el año 509 expulsó al último rey etrusco de Roma. Los ojos son de pasta vítrea para acentuar la profundidad de su mirada, el rostro es grave y severo, la expresión seria pero serena. Hay una buena técnica en pelo y barba.

El siguiente es el retrato de Pompeyo el Grande, del siglo I a.C. y es un retrato sólo de la cabeza. Hay un absoluto dominio técnico mediante el cual se realiza un estudio psicológico del personaje. Se esculpe un rostro que emana virtudes: una esbozada sonrisa que refleja la bondad, integridad, pureza y serenidad mental. Justo la imagen que debía dar un político. (para que aprendan los asesores de imagen de los políticos de hoy).

 

En el Imperio, a partir de Augusto se impone la moda griega, sobre todo para las clases altas, con un realismo distinto al republicano: se evitan los defectos que puedan afear los rostros y surge una cierta idealización, sobre todo cuando se trata de representar a los emperadores, como si el artista tuviera miedo, como si el retrato debiera servir para dignificar al representado. (el cónsul era hombre pero el emperador se acercaba a Dios).

En el retrato de Augusto de Prima Porta vemos un retrato idealizado que no refleja la expresividad de los anteriores republicanos, con buena técnica sobre el mármol pero se nota la voluntad propagandística al realizar la obra. En época de Adriano aumenta la idealización pero con dos innovaciones: la aparición de la barba y la incisión de las pupilas en el iris que dan gran expresividad a los retratos. El busto abarca cada vez más cuerpo, llegando ahora por debajo del pecho.

Augusto de Prima Porta

En la época de los antoninos el retrato se recarga, se “barroquita”. La barba y la cabellera se rizan y entrecruzan desmesuradamente, practicando el trépano constantemente. Aparece una mayor idealización para una mayor dignificación y nace así el retrato ecuestre, por ejemplo el de Marco Aurelio, realizado en bronce y estaba situada en la plaza del capitolio de Roma (*ahora se ha llevado al Museo Capitolino) , una escultura que va a tener mucha importancia en el renacimiento italiano.

 

Caminamos hacia una idealización cada vez mayor que conlleva una “estereotipación” y decadencia del retrato, una decadencia que coincide con una decadencia económica, militar y política de todo el Imperio. A partir del siglo III comienza la lenta agonía del Imperio Romano de Occidente y con ella el retroceso cultural más importante que ha sucedido en toda la Historia.
Con la dinastía de los Severos en el poder, comienza la decadencia del retrato. Aparece el retrato de Caracalla, retrato de perfil ampliado por debajo del pecho y en bronce. Mucho más idealizado que real y expresivo. Con un pelo y una barba muy rizados tal y como era la costumbre y unos pliegues muy duros en la túnica que lleva.

A partir de Constantino el retrato de aparta cada vez más de la realidad preludiando la estilización bizantina y el primitivismo medieval. 

Marco Aurelio, Museo Capitolino

MASCARA FUNERARIA ROMANA, EGIPTO, MUSEO DEL CAIRO 

MASCARA FUNERARIA ROMANA, EGIPTO, MUSEO DEL CAIRO 

Augusto de Prima Porta

Augusto de Prima Porta