La escultura griega: características y evolución estilística.

 
 

MÚSICA INSTRUMENTAL GRIEGA

 

Desde los inicios de la cultura griega la temática de la escultura griega, relieve, cerámica, estatuillas, etc, se centra siempre en la figura humana.
De todas estas técnicas, la gran escultura de bulto redondo será la más propicia para plasmar la grandeza y la perfección con las que los griegos concebían el cuerpo humano.

Al igual que en la arquitectura, existe una periodización escultórica que es la siguiente:

  • Período arcaico: del S.VII al 500 a.C.
  • Período de transición o Estilo Severo: del 500 al 475 a.C.
  • Período Clásico: del 480 al 313 a.C.
  • Período Helenístico: del 313 al 146 a.C.

Esta periodización coincide con las fases de alza y crisis económica y militar de la historia griega.
Como en la arquitectura, la fase arcaica es de evolución hacia la perfección, la fase clásica es el cenit, la era de los grandes maestros y, la fase helenística es un período de retroceso cultural hacia formas más orientalizantes.
La escultura griega es una constante lucha por la perfección, una lucha contra los problemas de la anatomía humana, de la perspectiva, de la composición, de la expresividad, del “realismo idealizado”.
Además de buscar el naturalismo porque la Naturaleza es bella, el escultor griego construye prototipos ideales de belleza que, extraídos de la realidad, confecciona con sutiles cálculos matemáticos y geométricos hasta llegar a las proporciones perfectas.
Tanto relieves como esculturas en bulto redondo van siempre policromadas, ya sean en barro, mármol o bronce, y todo para acentuar el realismo de la figura. Pero estas policromías han desaparecido. De los tres materiales el preferido es el mármol, el cual traían de la isla de Paros. Era el material noble, el más duradero y el que da acabados más perfectos.
ambién trabajaron el bronce en escultura de gran tamaño.

Hercules Farnesio, Lisipo 

Hercules Farnesio, Lisipo 

 
  •  Época Arcaica.

Las primera imágenes humanas aparecen en el siglo VII y son las xoana o imágenes religiosas en madera, de carácter hierático y de clara influencia oriental.
Son conocidas por algunas copias en piedra que se hicieron posteriormente.
La Dama de Auxerre es una figura de líneas elementales, actitud exvota, escultura bloque. De cintura para arriba se intenta dar un cierto naturalismo femenino. Se descubrió en Creta. Otra xoana en piedra es la Hera de Samos, ya de la primera mitad del s. VI y con características similares.
En el siglo VI las prácticas de juegos atléticos se generalizó en todo el territorio helénico. Estos juegos van familiarizando a los griegos con el desnudo. Desnudo=belleza y poco a poco empieza esa exaltación del cuerpo humano. El Kurós (Kuroi en plural) son atletas vencedores en los juegos, héroes desnudos y representados de pie, con los brazos pegados al cuerpo y la pierna izquierda adelantada. Todavía son figuras demasiado estáticas e inexpresivas, acusando un cierto frontalismo de influencia oriental, con los ojos demasiado prominentes y el pelo es una masa compacta surcada por líneas geométricas que caen sobre la espalda. Estos Kuroi irán evolucionando hacia un naturalismo y una elegancia cada vez mayor. La Koré es la escultura femenina (Koroi en plural), procedente casi siempre del siglo VI y de la Acrópolis de Atenas. Se las representa sonrientes, vestidas y con el cabello recogido en la nuca. Su evolución se evidencia sobre todo en la mejor organización de los pliegues de su vestido y de los cabellos, así como una mayor expresividad. Tanto el Kurós como la Koré iban siempre policromados. A esta época pertenece el Moscóforo, un kurós llevando como ofrenda un becerro sobre sus hombros. También se encontró en la Acrópolis de Atenas y conserva aún detalles muy arcaizantes: sonrisa estereotipada, ojos saltones, esquema compositivo en X muy geométrico, etc. 

 
 
  • El Estilo Severo

La tipología de Kurós y Koré evoluciona en formas anatómicas, en pliegues de los vestidos, en peinados, se elimina poco a poco ese hieratismo, esa sonrisa arcaica inexpresiva. Así llegamos al primer tercio del siglo V donde la escultura atraviesa una fase de transición que preludia la época arcaica.

La producción artística del estilo severo se caracteriza por una cierta idealización de la figura humana pero mucho más cercana a la realidad, expresión seria de la figuras (como contrapunto a la sonrisa arcaica), el equilibrio, la serenidad y la dignidad en el tratamiento de las divinidades.
El ejemplo más representativo del estilo severo es el Aúriga de Delfos. En esta época las técnicas del bronce adelantan a las del mármol (cera perdida).
Esta es una obra en bronce atribuida a Pitágoras de Samos. Es la única figura del grupo que se conserva y muestra al conductor de una cuádriga victoriosa. Vemos en él todavía una cierta rigidez pero el naturalismo es muy superior al kurós arcaico.
Otro ejemplo de este período es el grupo de los Tiranicidas del broncista Kritios. En ellos vemos una gran evolución en cuanto al estudio de las anatomías, con poses muy definidas. 

En cuanto a relieve destaca el tímpano del frontón del templo de Zeus en Olimpia. En él se relatan temas mitológicos: la lucha de lapitas y centauros presidida por Apolo en el centro. Son escenas de gran movimiento y violencia y este dinamismo contrasta con la quietud de las figuras anteriores en bronce. Ello es debido a que el relieve en mármol permite una mayor libertad de movimientos que la figura de bulto redondo. La sonrisa arcaica ya ha desaparecido y las actitudes son más naturales. Las posturas de los personajes se adaptan al esquema espacial del frontón triangular, abandonando la composición con escalas en descenso hacia las esquinas del tímpano. 

 
  • La Época Clásica.

En este período aparecen los grandes maestros y cada uno de ellos aporta modelos y tipologías nuevas. Por eso esta fase lo vamos a estudiar por autores.


El primero es Mirón, contemporáneo de Fidias. Tiene rasgos que lo ligan aún a la escultura preclásica pero aporta muchas novedades. Los estudios de Mirón se centran en el estudio de la anatomía en movimiento y representa a sus figuras en posturas violentas.
El Discóbolo es una atleta dispuesto a lanzar un disco y, para ello, el autor decide congelar un segundo clave, el instante de máxima torsión cuando el atleta concentra toda su fuerza en el giro. La anatomía esta tratada con un naturalismo acusado pero el rostro no va acorde con el resto del cuerpo, adolece de expresividad y su cabellera tiene rasgos arcaicos. Mirón representa el estilo intermedio entre las formas antiguas y las plenamente clásicas de Fidias

 

Polícleto también es contemporáneo de Fidias y su obsesión es conseguir la imagen del hombre ideal. Por eso buscó un canon o prototipo ideal investigando las proporciones más armónicas. Él instauró el canon de las siete cabezas (la altura del cuerpo debe ser siete veces mayor que la de la cabeza).
Entre sus obras destaca el Doríforo y representa a un atleta que porta una lanza. El momento que elige no es dinámico ni violento pero tampoco estático. El atleta esta caminando relajadamente y él comienza con lo que se convertirá en una tendencia general: la contraposto: consiste en separar la función de las piernas, apoyando todo el peso del cuerpo en una, mientras que la otra queda liberada, relajada y en semiflexión, apoyando en el suelo sólo con la punta de los dedos y ligeramente atrás. La postura arquea a su vez todo el cuerpo, el eje del torso e incluso el eje de la cabeza. Es una pose tranquila, relajada, elegante pero no estática, una pose que abandona el frontalismo. El rostro respira paz, es un rostro sereno y su mirada está como ausente, como si estuviera concentrándose para el ejercicio.
El Diadúmeno, también de Polícleto representa a un atleta atándose a la cabeza la venda de la victoria. La contraposto es más acusada y tiene una mayor curvatura en el eje del torso. Su expresión es también de concentración y serenidad, con los ojos cerrados y el cuerpo relajado.

Esa paz, esa armonía y la belleza de unos cuerpos extraídos de la realidad pero llevados a la perfección, divinizados por su belleza, eso es lo que caracteriza al clasicismo.

Atenas impone en el siglo V su liderazgo cultural en escultura a través de la figura de Fidias, cuya influencia marcará el arte griego durante todo el siglo V.
Lo que más destaca en Fidias es el tratamiento de los ropajes. Los abundantes y sinuosos pliegues de las telas que se pegan al cuerpo como si fueran “paños mojados” no impiden hacer un buen estudio anatómico.
Fidias es el escultor del equilibrio y de la perfección.
Pericles (Primer magistrado de Atenas) le encargó varios trabajos para la Acrópolis de Atenas y allí se encuentran sus principales obras.
Los frontones trasero y delantero del Partenón y el friso interior que rodeaba el edificio son suyos. En este friso se representa una procesión de doncellas guiadas por la diosa Atenea. Son posturas serenas, pliegues suaves como de paños mojados.
La escultura en bulto redondo que representaba a Atenea y que se guardaba en la naos del Partenón también es obra de Fidias. La representa como diosa de la guerra con sus atributos propios: el casco y la lanza. Este modelo es una copia  romana en mármol, la más fiel a la original, según algunos autoes, s. II d. C. . E loriginal realizado en marfil y oro, se perdió ya en la antigüedad.

A finales del siglo V, la guerra del Peloponeso entre Esparta y Atenas supone el hundimiento político y económico de Atenas y el final de su hegemonía cultural.
En el arte vemos como la idealización, la serenidad y el equilibrio del siglo V dan paso a la gracia, al interés por revelar los sentimientos y los estados de ánimo de los retratados, es un tipo de escultura más intimista y menos formalista. Surge una expresividad que rompe con el concepto de belleza ideal. Surge el movimiento y nace el retrato realista y no arquetípico del canon ideal.

Sin embargo y mientras todo esto sucede, existen algunos autores de transición que cabalgan entre el clasicismo del siglo V y el realismo expresivo del siglo IV. Entre ellos está Praxíteles, el cual intentó dar un aire psicológico a sus figuras, una expresión sutilmente melancólica. Prefirió los cuerpos de adolescentes modelados con suma delicadeza. La pose es siempre la misma: arquea el torso para apoyarse en un objeto lateral formando una contraposto exagerada, formando así una curva entre pierna, cadera y torso muy pronunciada. Esa curva se convierte en modelo: la curva praxiteliana y será copiada por muchos otros artistas posteriores.
En el Hermes de Olimpia la función de sustentación es compartida entre la pierna de apoyo y el brazo que descansa en el tronco.
Incluso cuando no hay punto de apoyo, como en el Afrodita de Arles el cuerpo también se arquea en una contraposto acusada, formando la curva praxiteliana.


Scopas también pertenece a este grupo de transición, pero a él le interesan más los estados de ánimo pero con un carácter patético y atormentado que traduce su propio temperamento y las nuevas inquietudes del siglo que comenzaba. En la Ménade vemos un cuerpo en movimiento que se arquea tanto que casi llega a la convulsión. El dinamismo y la violencia de esta figura se alejan de los presupuestos clásicos y se acercan más al helenismo. 

 

Lisipo fue el mejor broncista de Grecia. Fue un artista de renombre, retratista oficial de Alejandro magno, pero su tema preferido eran los atletas, vistos desde un prisma postclasicista. Les dota de una elegancia y una flexibilidad propias de Polícleto pero su tipo ideal es más maduro y con otro canon. En el Apoxiómeno cambia el canon de las siete cabezas por el de nueva, consiguiendo una figura más esbelta que la de Polícleto.

En sus poses se muestran las ganas de recuperar el clasicismo anterior.
Pero Lisipo también posee obras como el Hércules Farnesio donde la excesiva musculatura y la diartrosis perfecta rompe el esquema clásico. Tanta abundancia de músculo no hubiera sido bien recibida un siglo antes. En el Ares Ludovisi, dios de la guerra, la postura sentada pero no relajada puesto que está en tensión, como si estuviera a punto de saltar para pelear, y su mirada fija y concentrada en un punto, todo ello demuestra que son otras las inquietudes de Lisipo, que mira hacia Polícleto pero también se deja influir por las nuevas tendencias. 

Torso de Belvedere, pieza neoática (siglo I a. C.); en la inscripción del pedestal se lee: "Hecho por Apolonio, hijo de Néstor, ateniense".

Torso de Belvedere, pieza neoática (siglo I a. C.); en la inscripción del pedestal se lee: "Hecho por Apolonio, hijo de Néstor, ateniense".

 
Hermes con el niño Dioniso es una escultura griega de mármol con una altura de 213 centímetros que se encuentra en el Museo Arqueológico de Olimpia.

Hermes con el niño Dioniso es una escultura griega de mármol con una altura de 213 centímetros que se encuentra en el Museo Arqueológico de Olimpia.

 
 
 
  • La Época Helenística.

A finales del siglo IV la escultura abandona ya definitivamente el equilibrio clásico y adopta otras características:

  • tendencia hacia la orientalización, favorecida por las conquistas en el Próximo Oriente de Alejandro Magno,
  • acentuación del movimiento, del patetismo y de la tensión,
  • predilección por los temas fantásticos por un lado y de la vida cotidiana o escenas anecdóticas por otro,
  • desarrollo de los retratos realistas, sin idealización y que se recrean en los defectos físicos, en lo feo, en la vejez, etc.

La Venus de Milo es quizá la ultima obra de carácter clásico que se da en plena época helenística.
Vemos en la curvatura de su torso reminiscencias de la curva praxiteliana y en ella aparece la idealización inexpresiva que buscaba la belleza ideal.
En el Niño de la espina, atribuido a Boetas vemos esas escenas de la vida diaria y anecdóticas que tanto se alejan de los prototipos ideales.
Posturas consideradas hasta entonces irreverentes, ausencia de elegancia formal pero hay un aporte de naturalismo, de sinceridad y de calidad muy notables.
En cuanto a los retratos vemos en el retrato de Séneca esos rostros realistas que se recrean en los defectos físicos,
o en el retrato de Homero donde el autor (anónimo) se recrea en la representación de la vejez,
o en el retrato del tirano Lisímaco de Tracia donde el autor se recrea en la fealdad, acentuando su prominencia nasal al esculpir el busto para ser visto de perfil.
Son rostros realistas, sinceros y con una buena carga de introspección, retratos psicológicos que intentan definir el carácter de los retratados.

 

 

 

Hay tres escuelas escultóricas en este período:

  •  La escuela de Pérgamo
    Centro su temática en la defensa de la ciudad frente a los pueblos galos invasores. Un ejemplo es el Galo moribundo donde vemos una figura semitendida, dolorida, con una anatomía ultrarrealista y de gran expresividad.

 

El Gálata moribundo, una copia romana en mármol de una obra helenística del siglo III a C. Museos Capitolinos, Roma.

 
  • La escuela de Rodas
    Tenía en su haber el famoso y gigantesco Coloso de Rodas,
    el dios Helios o dios del Sol, realizado en el siglo III por Cares de Lindos, discípulo de Lisipo.
    Pero la obra cumbre de esta escuela es la Victoria de Samotracia,
    atribuida a Pitócritos de Rodas y se data en el siglo II a.C..
    En realidad era la proa de un barco y de ahí que sus ropas vayan hacia atrás como azotadas por el viento. El dinamismo y la fuerza expresiva de esta escultura la convierten en una obra maestra.
    Otra obra maestra de esta escuela es el grupo de Laoconte y sus hijos atacados por las serpientes que van a matarlos, según el pasaje de la mitología griega.
    Es obra de varios autores: Agesandro, Atenodoro y Polidoro. Es un grupo de gran vigor, dinamismo, Hiperrealismo y fuerza expresiva. Él sintetiza por sí mismo toda la inquietud de este período.
    De la isla de Rodas proviene también el grupo escultórico del Toro Farnesio realizado en el siglo II por Taurisco y Apolonio de Tralles.
    En él vemos a un grupo de figuras intentando capturar y dominar al animal mitológico. Como el anterior, este es un grupo de gran vigor, con escorzos y posturas forzadas y violentas.
    Si en el anterior veíamos una composición más o menos simétrica, en este último la composición tiende a ser piramidal pero en espiral para acentuar el dinamismo. 
 
Spinario capitolino

Spinario capitolino

 
Victoria alada de Samotracia. Louvre.

Victoria alada de Samotracia. Louvre.

Toro Farnesio. La escultura en el Museo Arqueológico de Nápoles.

Toro Farnesio. La escultura en el Museo Arqueológico de Nápoles.